dilluns, 27 d’octubre de 2008

Hvala

L’altre dia una óssa, del programa de reintroducció d’aquest animal als Pirineus, va ferir a un caçador. La polèmica que s’ha despertat a l’entorn d’aquest incident no l’entenc. Suposo que algú em podrà donar algunes pistes més, però d’entrada trobo sorprenent que algú que se’n va amb una escopeta a caçar animals s’indigni d’aquesta manera perquè un animal l’agredeixi, no demano igualtat d’oportunitats, però molt possiblement l’óssa va tenir una resposta natural i instintiva a una situació de perill. Molta gent dels Pirineus ha arribat a dir que al final no es podrà anar ni a passejar per la muntanya, entenent que aquest és un dret exclusiu de les persones i dels animals que no representen cap perill. Espero que no s’estengui aquesta capacitat de demanar que acabem amb els animals que ens poden agredir. Començarem amb els óssos, seguirem amb els taurons, els llops, les meduses i acabarem amb els coloms i les seves cagades. Suposo que hi ha arguments que jo no veig, però de veritat que em sorprèn. I a més sospito que si es poguessin caçar els óssos, alguns dels que avui estan criticant durament la reintroducció esperarien amb ganes el moment de sortir a caçar-los.

3 comentaris:

Marc ha dit...

és una situació de paradoxa.
l'home va a caçar. si s'enfronta a un senglar, pot disparar. però si tot passejant pel bosc es troba un ós, no hi pot disparar.
crec que la incongruència és anar a caçar en una zona on hi hagi un ós. de totes formes, i si algú ho pot confirmar, millor, diria que la zona on és aquest ós deu estar prohibit practicar-hi la caça, no?
de fet, hauria de estar restringida la circulació de persones, perquè tant ha atacat un caçador, com podria atacar un boletaire o un grup de nens d'excursió.

Jose R. ha dit...

Paradojas, no tanto...

Un oso, un lobo, un javalí o cualquier animal potencialmente peligroso rehuye el contacto con el hombre. Si lo oye o lo huele lo evita. Si eres boletaire o senderista lo mejor que puedes hacer es simplemente caminar sin muchas sutilezas, tu ruido, las conversaciones, los movimientos en la hojarasca, el ruido franco le indican a los animales donde estás y te evitan.

El cazador en cambio se agazapa en el punto de posta y espera, en silencio, oculto e intentando que el viento no desvele su olor. El cazador vió al oso, y en lugar de mostrar francamente su posición y hacer un tiro al aire (que alejaría a la caza de su posta y posiblemente arruinaría su día de caza) decidió quedarse quieto, el animal pasaría a su lado y al descubrirlo tan cerca reaccionó defendiéndose.

Lo que es obvio es que si carga contra tí un oso, tienes todo el derecho a defenderte. Pero no a quejarte después, estás haciendo una actividad que no es segura y tiene sus riesgos (la caza es una actividad de peligro), si además sabes que hay animales potencialmente peligrosos has de asumirlo. Y luego, si decides como según el relata, que el oso pase por tu lado sin hacerte visible y que se pegue el susto, en lugar de disparar hacia arriba o irte del lugar sin asustarle para no perder el punto de posta, pues mira... no es que se lo haya buscado, pero ha puesto cierto empeño.

¿Porqué digo todo eso?, porqué en Francia hay osos, en Asturias hay osos y lobos y los incidentes son mínimos. Los animales de cuatro patas son bastante listos como para no buscarse problemas con los animales de dos patas. Y tal vez, algunos de estos animales de dos patas, deberían asumir que si quieren proteger su vida y no andar cargándose animales en peligro por ahí tienen que sacrificar algo (como un día de caza).

A mí su queja me parece igual que la de una persona que decide ir a hacer alpinismo a una zona de aludes en temporada de primavera y que se queja de que no hay medidas para evitarle el accidente que acaba de tener (y que se ha salvado por los pelos grácias a un equipo de rescate que pagamos entre todos). No es legítima: puedes ir al monte a hacer muchas actividades pero asumiendo los riesgos que eso supone y no haciendo que la poca naturaleza que queda (y a la que vamos voluntariamente, y no necesitamos pisar lo más mínimo para nuestra vida) se adapte a nuestra cómoda forma de ver la vida.

De hecho, ya que estamos, es más peligroso un grupo de cazadores que un oso para un senderista o para un cazador, a los índices de accidentes con armas de caza sobre montañeros o cazadores me remito. Si es por seguridad, erradiquemos esos animales de dos patas que cargan un arma capaz de matar una persona a menos de 100 metros.

Jose R. ha dit...

Por cierto, y siendo ya un poco tocanarices y conspiranoico... ¿si tienes un arma cargada y hay un oso que te está atacando y tu vida corre peligro? ¿no le dispararías diréctamente al animal en lugar de esperar que un disparo le asuste y como mínimo le hieres para que no pueda atacarte o se lo piense dos veces?.

Curiosa actitud de alguien qeu está a punto de ser destrozado por un oso el decidir evitar la multa (que es lo qeu te harían pagar, no irías a la carcel, si se demostrar que no lo haces en defensa propia) y disparar al aire...

Déjame ser tocanarices, pero esta persona ha pensado otras cosas antes de su seguridad: no arriesgar el día de caza haciéndose ver o asustando al oso antes de estar demasiado cerca, y luego ir a la forma de asustar al animal que menos le podría perjudicar a él, a pesar de ser menos efectiva a la hora de alejar el peligro. Tal vez, el oso no fué a cargarle una segunda vez y lo que hizo fué apartarlo de su lado y salir corriendo (que es lo que haría cualquier animal sobre otro potencialmente peligroso para él si no está acorralado).